{"id":2732,"date":"2015-04-13T20:06:32","date_gmt":"2015-04-13T23:06:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ctainternacionales.org\/?p=2732"},"modified":"2015-04-13T20:06:32","modified_gmt":"2015-04-13T23:06:32","slug":"por-eduardo-galeano-los-derechos-de-los-trabajadores-un-tema-para-arqueologos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ctainternacionales.org\/?p=2732","title":{"rendered":"Por Eduardo Galeano Los derechos de los trabajadores: \u00bfun tema para arque\u00f3logos?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #336699;\"><a href=\"http:\/\/www.ctainternacionales.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Eduardo_Galeano-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-thumbnail wp-image-2734\" src=\"http:\/\/www.ctainternacionales.org\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Eduardo_Galeano-1-307x219.jpg\" alt=\"Eduardo_Galeano-1\" width=\"307\" height=\"219\" \/><\/a>Este mosaico ha sido armado con unos pocos textos m\u00edos, publicados en libros y revistas en los \u00faltimos a\u00f1os. Sin querer queriendo, yendo y viniendo entre el pasado y el presente y entre temas diversos, todos los textos se refieren, de alguna manera, directa o indirectamente, a los derechos de los trabajadores, derechos despedazados por el hurac\u00e1n de la crisis: esta crisis feroz, que castiga el trabajo y recompensa la especulaci\u00f3n y est\u00e1 arrojando al tacho de la basura m\u00e1s de dos siglos de conquistas obreras.<\/span><!--more--><\/p>\n<div class=\"crayon article-texte-15595 textoa\" style=\"text-align: justify;\">\n<h3 class=\"spip\" style=\"font-weight: bold; color: #003366;\">La tar\u00e1ntula universal<\/h3>\n<p>Ocurri\u00f3 en Chicago, en 1886.<\/p>\n<p>El 1\u00ba de mayo, cuando la huelga obrera paraliz\u00f3 Chicago y otras ciudades, el diario Philadelphia Tribune diagnostic\u00f3: El elemento laboral ha sido picado por una especie de tar\u00e1ntula universal, y se ha vuelto loco de remate.<\/p>\n<p>Locos de remate estaban los obreros que luchaban por la jornada de trabajo de ocho horas y por el derecho a la organizaci\u00f3n sindical.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, cuatro dirigentes obreros, acusados de asesinato, fueron sentenciados sin pruebas en un juicio mamarracho. Georg Engel, Adolf Fischer, Albert Parsons y Auguste Spies marcharon a la horca. El quinto condenado, Louis Linng, se hab\u00eda volado la cabeza en su celda.<\/p>\n<p>Cada 1\u00ba de mayo, el mundo entero los recuerda.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo, las convenciones internacionales, las constituciones y las leyes les han dado la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, las empresas m\u00e1s exitosas siguen sin enterarse. Proh\u00edben los sindicatos obreros y miden la jornada de trabajo con aquellos relojes derretidos que pint\u00f3 Salvador Dal\u00ed.<\/p>\n<h3 class=\"spip\" style=\"font-weight: bold; color: #003366;\">Una enfermedad llamada trabajo<\/h3>\n<p>En 1714 muri\u00f3 Bernardino Ramazzini.<\/p>\n<p>El era un m\u00e9dico raro, que empezaba preguntando:<\/p>\n<p>\u2013\u00bfEn qu\u00e9 trabaja usted?<\/p>\n<p>A nadie se le hab\u00eda ocurrido que eso pod\u00eda tener alguna importancia.<\/p>\n<p>Su experiencia le permiti\u00f3 escribir el primer tratado de medicina del trabajo, donde describi\u00f3, una por una, las enfermedades frecuentes en m\u00e1s de cincuenta oficios. Y comprob\u00f3 que hab\u00eda pocas esperanzas de curaci\u00f3n para los obreros que com\u00edan hambre, sin sol y sin descanso, en talleres cerrados, irrespirables y mugrientos.<\/p>\n<p>Mientras Ramazzini mor\u00eda en Padua, en Londres nac\u00eda Percivall Pott.<\/p>\n<p>Siguiendo las huellas del maestro italiano, este m\u00e9dico ingl\u00e9s investig\u00f3 la vida y la muerte de los obreros pobres. Entre otros hallazgos, Pott descubri\u00f3 por qu\u00e9 era tan breve la vida de los ni\u00f1os deshollinadores. Los ni\u00f1os se deslizaban, desnudos, por las chimeneas, de casa en casa, y en su dif\u00edcil tarea de limpieza respiraban mucho holl\u00edn. El holl\u00edn era su verdugo.<\/p>\n<h3 class=\"spip\" style=\"font-weight: bold; color: #003366;\">Desechables<\/h3>\n<p>M\u00e1s de noventa millones de clientes acuden, cada semana, a las tiendas Wal-Mart. Sus m\u00e1s de novecientos mil empleados tienen prohibida la afiliaci\u00f3n a cualquier sindicato. Cuando a alguno se le ocurre la idea, pasa a ser un desempleado m\u00e1s. La exitosa empresa niega sin disimulo uno de los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas: la libertad de asociaci\u00f3n. El fundador de Wal-Mart, Sam Walton, recibi\u00f3 en 1992, la Medalla de la Libertad, una de las m\u00e1s altas condecoraciones de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Uno de cada cuatro adultos norteamericanos, y nueve de cada diez ni\u00f1os, engullen en McDonald\u2019s la comida pl\u00e1stica que los engorda. Los trabajadores de McDonald\u2019s son tan desechables como la comida que sirven: los pica la misma m\u00e1quina. Tampoco ellos tienen el derecho de sindicalizarse.<\/p>\n<p>En Malasia, donde los sindicatos obreros todav\u00eda existen y act\u00faan, las empresas Intel, Motorola, Texas Instruments y Hewlett Packard lograron evitar esa molestia. El gobierno de Malasia declar\u00f3 union free, libre de sindicatos, el sector electr\u00f3nico.<\/p>\n<p>Tampoco ten\u00edan ninguna posibilidad de agremiarse las ciento noventa obreras que murieron quemadas en Tailandia, en 1993, en el galp\u00f3n trancado por fuera donde fabricaban los mu\u00f1ecos de Sesame Street, Bart Simpson y Los Muppets.<\/p>\n<p>En sus campa\u00f1as electorales del a\u00f1o 2000, los candidatos Bush y Gore coincidieron en la necesidad de seguir imponiendo en el mundo el modelo norteamericano de relaciones laborales. \u201cNuestro estilo de trabajo\u201d, como ambos lo llamaron, es el que est\u00e1 marcando el paso de la globalizaci\u00f3n que avanza con botas de siete leguas y entra hasta en los m\u00e1s remotos rincones del planeta.<\/p>\n<p>La tecnolog\u00eda, que ha abolido las distancias, permite ahora que un obrero de Nike en Indonesia tenga que trabajar cien mil a\u00f1os para ganar lo que gana en un a\u00f1o un ejecutivo de Nike en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Es la continuaci\u00f3n de la \u00e9poca colonial, en una escala jam\u00e1s conocida. Los pobres del mundo siguen cumpliendo su funci\u00f3n tradicional: proporcionan brazos baratos y productos baratos, aunque ahora produzcan mu\u00f1ecos, zapatos deportivos, computadoras o instrumentos de alta tecnolog\u00eda adem\u00e1s de producir, como antes, caucho, arroz, caf\u00e9, az\u00facar y otras cosas malditas por el mercado mundial.<\/p>\n<p>Desde 1919, se han firmado 183 convenios internacionales que regulan las relaciones de trabajo en el mundo. Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, de esos 183 acuerdos, Francia ratific\u00f3 115, Noruega 106, Alemania 76 y los Estados Unidos&#8230; catorce. El pa\u00eds que encabeza el proceso de globalizaci\u00f3n s\u00f3lo obedece sus propias \u00f3rdenes. As\u00ed garantiza suficiente impunidad a sus grandes corporaciones, lanzadas a la cacer\u00eda de mano de obra barata y a la conquista de territorios que las industrias sucias pueden contaminar a su antojo. Parad\u00f3jicamente, este pa\u00eds que no reconoce m\u00e1s ley que la ley del trabajo fuera de la ley es el que ahora dice que no habr\u00e1 m\u00e1s remedio que incluir \u201ccl\u00e1usulas sociales\u201d y de \u201cprotecci\u00f3n ambiental\u201d en los acuerdos de libre comercio. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la realidad sin la publicidad que la enmascara?<\/p>\n<p>Esas cl\u00e1usulas son meros impuestos que el vicio paga a la virtud con cargo al rubro relaciones p\u00fablicas, pero la sola menci\u00f3n de los derechos obreros pone los pelos de punta a los m\u00e1s fervorosos abogados del salario de hambre, el horario de goma y el despido libre. Desde que Ernesto Zedillo dej\u00f3 la presidencia de M\u00e9xico, pas\u00f3 a integrar los directorios de la Union Pacific Corporation y del consorcio Procter &amp; Gamble, que opera en 140 pa\u00edses. Adem\u00e1s, encabeza una comisi\u00f3n de las Naciones Unidas y difunde sus pensamientos en la revista Forbes: en idioma tecnocrat\u00e9s, se indigna contra \u201cla imposici\u00f3n de est\u00e1ndares laborales homog\u00e9neos en los nuevos acuerdos comerciales\u201d. Traducido, eso significa: olvidemos de una buena vez toda la legislaci\u00f3n internacional que todav\u00eda protege a los trabajadores. El presidente jubilado cobra por predicar la esclavitud. Pero el principal director ejecutivo de General Electric lo dice m\u00e1s claro: \u201cPara competir, hay que exprimir los limones\u201d. Y no es necesario aclarar que \u00e9l no trabaja de lim\u00f3n en el reality show del mundo de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Ante las denuncias y las protestas, las empresas se lavan las manos: yo no fui. En la industria posmoderna, el trabajo ya no est\u00e1 concentrado. As\u00ed es en todas partes, y no s\u00f3lo en la actividad privada. Los contratistas fabrican las tres cuartas partes de los autos de Toyota. De cada cinco obreros de Volkswagen en Brasil, s\u00f3lo uno es empleado de la empresa. De los 81 obreros de Petrobras muertos en accidentes de trabajo a fines del siglo XX, 66 estaban al servicio de contratistas que no cumplen las normas de seguridad. A trav\u00e9s de trescientas empresas contratistas, China produce la mitad de todas las mu\u00f1ecas Barbie para las ni\u00f1as del mundo. En China s\u00ed hay sindicatos, pero obedecen a un estado que en nombre del socialismo se ocupa de la disciplina de la mano de obra: \u201cNosotros combatimos la agitaci\u00f3n obrera y la inestabilidad social, para asegurar un clima favorable a los inversores\u201d, explic\u00f3 Bo Xilai, alto dirigente del Partido Comunista chino.<\/p>\n<p>El poder econ\u00f3mico est\u00e1 m\u00e1s monopolizado que nunca, pero los pa\u00edses y las personas compiten en lo que pueden: a ver qui\u00e9n ofrece m\u00e1s a cambio de menos, a ver qui\u00e9n trabaja el doble a cambio de la mitad. A la vera del camino est\u00e1n quedando los restos de las conquistas arrancadas por tantos a\u00f1os de dolor y de lucha.<\/p>\n<p>Las plantas maquiladoras de M\u00e9xico, Centroam\u00e9rica y el Caribe, que por algo se llaman \u201csweat shops\u201d, talleres del sudor, crecen a un ritmo mucho m\u00e1s acelerado que la industria en su conjunto. Ocho de cada diez nuevos empleos en la Argentina est\u00e1n \u201cen negro\u201d, sin ninguna protecci\u00f3n legal. Nueve de cada diez nuevos empleos en toda Am\u00e9rica latina corresponden al \u201csector informal\u201d, un eufemismo para decir que los trabajadores est\u00e1n librados a la buena de Dios. La estabilidad laboral y los dem\u00e1s derechos de los trabajadores, \u00bfser\u00e1n de aqu\u00ed a poco un tema para arque\u00f3logos? \u00bfNo m\u00e1s que recuerdos de una especie extinguida?<\/p>\n<p>En el mundo al rev\u00e9s, la libertad oprime: la libertad del dinero exige trabajadores presos de la c\u00e1rcel del miedo, que es la m\u00e1s c\u00e1rcel de todas las c\u00e1rceles. El dios del mercado amenaza y castiga; y bien lo sabe cualquier trabajador, en cualquier lugar. El miedo al desempleo, que sirve a los empleadores para reducir sus costos de mano de obra y multiplicar la productividad, es, hoy por hoy, la fuente de angustia m\u00e1s universal. \u00bfQui\u00e9n est\u00e1 a salvo del p\u00e1nico de ser arrojado a las largas colas de los que buscan trabajo? \u00bfQui\u00e9n no teme convertirse en un \u201cobst\u00e1culo interno\u201d, para decirlo con las palabras del presidente de la Coca-Cola, que explic\u00f3 el despido de miles de trabajadores diciendo que \u201chemos eliminado los obst\u00e1culos internos\u201d?<\/p>\n<p>Y en tren de preguntas, la \u00faltima: ante la globalizaci\u00f3n del dinero, que divide al mundo en domadores y domados, \u00bfse podr\u00e1 internacionalizar la lucha por la dignidad del trabajo? Menudo desaf\u00edo.<\/p>\n<h3 class=\"spip\" style=\"font-weight: bold; color: #003366;\">Un raro acto de cordura<\/h3>\n<p>En 1998, Francia dict\u00f3 la ley que redujo a treinta y cinco horas semanales el horario de trabajo.<\/p>\n<p>Trabajar menos, vivir m\u00e1s: Tom\u00e1s Moro lo hab\u00eda so\u00f1ado, en su Utop\u00eda, pero hubo que esperar cinco siglos para que por fin una naci\u00f3n se atreviera a cometer semejante acto de sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, \u00bfpara qu\u00e9 sirven las m\u00e1quinas, si no es para reducir el tiempo de trabajo y ampliar nuestros espacios de libertad? \u00bfPor qu\u00e9 el progreso tecnol\u00f3gico tiene que regalarnos desempleo y angustia?<\/p>\n<p>Por una vez, al menos, hubo un pa\u00eds que se atrevi\u00f3 a desafiar tanta sinraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero poco dur\u00f3 la cordura. La ley de las treinta y cinco horas muri\u00f3 a los diez a\u00f1os.<\/p>\n<h3 class=\"spip\" style=\"font-weight: bold; color: #003366;\">Este inseguro mundo<\/h3>\n<p>Hoy, abril 28, D\u00eda de la Seguridad en el Trabajo, vale la pena advertir que no hay nada m\u00e1s inseguro que el trabajo. Cada vez son m\u00e1s y m\u00e1s los trabajadores que despiertan, cada d\u00eda, preguntando:<\/p>\n<p>\u2013\u00bfCu\u00e1ntos sobraremos? \u00bfQui\u00e9n me comprar\u00e1?<\/p>\n<p>Muchos pierden el trabajo y muchos pierden, trabajando, la vida: cada quince segundos muere un obrero, asesinado por eso que llaman accidentes de trabajo.<\/p>\n<p>La inseguridad p\u00fablica es el tema preferido de los pol\u00edticos que desatan la histeria colectiva para ganar elecciones. Peligro, peligro, proclaman: en cada esquina acecha un ladr\u00f3n, un violador, un asesino. Pero esos pol\u00edticos jam\u00e1s denuncian que trabajar es peligroso, y es peligroso cruzar la calle, porque cada veinticinco segundos muere un peat\u00f3n, asesinado por eso que llaman accidente de tr\u00e1nsito; y es peligroso comer, porque quien est\u00e1 a salvo del hambre puede sucumbir envenenado por la comida qu\u00edmica; y es peligroso respirar, porque en las ciudades el aire puro es, como el silencio, un art\u00edculo de lujo; y tambi\u00e9n es peligroso nacer, porque cada tres segundos muere un ni\u00f1o que no ha llegado vivo a los cinco a\u00f1os de edad.<\/p>\n<h3 class=\"spip\" style=\"font-weight: bold; color: #003366;\">Historia de Maruja<\/h3>\n<p>Hoy, 30 de marzo, D\u00eda del Servicio Dom\u00e9stico, no viene mal contar la breve historia de una trabajadora de uno de los oficios m\u00e1s ninguneados del mundo.<\/p>\n<p>Maruja no ten\u00eda edad.<\/p>\n<p>De sus a\u00f1os de antes, nada dec\u00eda. De sus a\u00f1os de despu\u00e9s, nada esperaba.<\/p>\n<p>No era linda, ni fea, ni m\u00e1s o menos.<\/p>\n<p>Caminaba arrastrando los pies, empu\u00f1ando el plumero, o la escoba, o el cuchar\u00f3n.<\/p>\n<p>Despierta, hund\u00eda la cabeza entre los hombros.<\/p>\n<p>Dormida, hund\u00eda la cabeza entre las rodillas.<\/p>\n<p>Cuando le hablaban, miraba el suelo, como quien cuenta hormigas.<\/p>\n<p>Hab\u00eda trabajado en casas ajenas desde que ten\u00eda memoria.<\/p>\n<p>Nunca hab\u00eda salido de la ciudad de Lima.<\/p>\n<p>Mucho trajin\u00f3, de casa en casa, y en ninguna se hallaba. Por fin, encontr\u00f3 un lugar donde fue tratada como si fuera persona.<\/p>\n<p>A los pocos d\u00edas, se fue.<\/p>\n<p>Se estaba encari\u00f1ando.<\/p>\n<h3 class=\"spip\" style=\"font-weight: bold; color: #003366;\">Desaparecidos<\/h3>\n<p>Agosto 30, D\u00eda de los Desaparecidos:<\/p>\n<p>los muertos sin tumba,<\/p>\n<p>las tumbas sin nombre,<\/p>\n<p>las mujeres y los hombres que el terror trag\u00f3,<\/p>\n<p>los beb\u00e9s que son o han sido bot\u00edn de guerra.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n:<\/p>\n<p>los bosques nativos,<\/p>\n<p>las estrellas en la noche de las ciudades,<\/p>\n<p>el aroma de las flores,<\/p>\n<p>el sabor de las frutas,<\/p>\n<p>las cartas escritas a mano,<\/p>\n<p>los viejos caf\u00e9s donde hab\u00eda tiempo para perder el tiempo,<\/p>\n<p>el f\u00fatbol de la calle,<\/p>\n<p>el derecho a caminar,<\/p>\n<p>el derecho a respirar,<\/p>\n<p>los empleos seguros,<\/p>\n<p>las jubilaciones seguras,<\/p>\n<p>las casas sin rejas,<\/p>\n<p>las puertas sin cerradura,<\/p>\n<p>el sentido comunitario<\/p>\n<p>y el sentido com\u00fan.<\/p>\n<h3 class=\"spip\" style=\"font-weight: bold; color: #003366;\">El origen del mundo<\/h3>\n<p>Hac\u00eda pocos a\u00f1os que hab\u00eda terminado la guerra espa\u00f1ola y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Uno de los vencidos, un obrero anarquista, reci\u00e9n salido de la c\u00e1rcel, buscaba trabajo. En vano revolv\u00eda cielo y tierra. No hab\u00eda trabajo para un rojo. Todos le pon\u00edan mala cara, se encog\u00edan de hombros, le daban la espalda. Con nadie se entend\u00eda, nadie lo escuchaba. El vino era el \u00fanico amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vac\u00edos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un ni\u00f1o peque\u00f1o, le recitaba el catecismo.<\/p>\n<p>Mucho tiempo despu\u00e9s, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo cont\u00f3.<\/p>\n<p>Me lo cont\u00f3 en Barcelona, cuando yo llegu\u00e9 al exilio.<\/p>\n<p>Me lo cont\u00f3: \u00e9l era un ni\u00f1o desesperado, que quer\u00eda salvar a su padre de la condenaci\u00f3n eterna, pero el muy ateo, el muy tozudo, no entend\u00eda razones.<\/p>\n<p>\u2013Pero pap\u00e1 \u2013pregunt\u00f3 Josep, llorando\u2013. Si Dios no existe, \u00bfqui\u00e9n hizo el mundo?<\/p>\n<p>Y el obrero, cabizbajo, casi en secreto, dijo:<\/p>\n<p>\u2013Tonto.<\/p>\n<p>Dijo:<\/p>\n<p>\u2013Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los alba\u00f1iles.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Este mosaico ha sido armado con unos pocos textos m\u00edos, publicados en libros y revistas en los \u00faltimos a\u00f1os. 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